domingo, 25 de mayo de 2008

Ave negra




Hace mucho tiempo, en lo alto de una montaña, vivía una gran población de águilas.
Estás convivían pacíficamente y se preocupaban por los típicos problemas que tenían las águilas de aquella zona, si se me permite decirlo, un tanto presumidas: ¿están brillantes mis plumas?,¡Uy! cómo tengo el pico! Bla bla bla…

El problema de estas águilas era que cada una quería ser mejor que las demás: “YO soy la que mas alto vuela” “Pero YO soy la que tiene el plumaje mas bonito” “Y YO soy la que mas caza”…Pero las aves nunca llegaban a pelearse, si había algo que las caracterizaba a parte de la soberbia era la hipocresía, les encantaba fingir llevarse bien con las demás águilas aunque las odiasen.

La cuestión es que en esa pequeña “tribu” existía un águila un poco extraña. Al contrario que las demás, no pretendía destacar en nada, quería encajar y sentirse cómoda dentro de la comunidad, pero por alguna razón no lo conseguía.

La causa principal era que ella sí que destacaba (aunque no lo quisiera). Pero destacaba en cosas que las demás águilas no consideraban importantes sino raras, o incluso malas. Nuestra águila en cuestión no era una experta cazadora, ni tenia el plumaje mas bonito ni era la que más alto volaba, simplemente era distinta en todo: Le gustaba volar, pero al contrario que el resto, que preferían surcar las alturas, volaba por los bosques y las cuevas, no volaba rápido, pero era la mejor acróbata, no cazaba presas grandes, sino pequeñas…pero la principal diferencia con el resto de las águilas era que ella amaba la noche. La luna, el frío nocturno, los sonidos y en especial ,la calma que reinaba cuando las demás no farfullaban…

Una noche en una de sus múltiples escapadas nocturnas a los bosques ocurrió algo excepcional.
Mientras el águila investigaba dentro de unas cuevas un ruido captó su atención.
Al principio se asusto, pero luego recordó que a las noches todo sonaba diferente y que no tenía por que preocuparse.
Cogió impulso y salió volando hacia el exterior de la cueva.
PUM! El águila cayó al suelo.
Rápidamente se incorporó para ver que la había golpeado.
Su sorpresa fue indescriptible cuando se encontró con otra águila, bueno al menos era un ave…pero…era muy extraña.
Su pico estaba achatado, tenía unas cosas muy raras que le salían de la cabeza, y sus “plumas” parecían pelo normal y corriente….y además era negra.

-¿Qué estás mirando?-le preguntó el pájaro negro.
-Nada…es que eres rara- Contestó sin tapujos, si había algo que odiaba era mentir, de modo que nunca lo hacía.
-¿Rara?...bueno como mucho será raro ¿no?...lo que me faltaba-suspiró

Aquel comentario le pilló desprevenida, normalmente las águilas y la mayoría de aves de la zona (tanto machos como hembras),se referían a si mismas como femeninas a la hora de auto-describirse era una manía que tenían…Decían que quedaba “mas elegante” de esa forma. Aunque ahora que lo pensaba, tampoco era tan increíble que un ave tan extraña hablase así.

-Nunca te he visto por esta cueva, ¿eres nueva?- Le preguntó el ave extraña.
-No, no, lo que pasa es que tengo prohibido salir a las noches, ya sabes se supone que de noche dormimos, pero últimamente me escapó.
-¿Perdón?- Le miró confuso- ¿Qué duermes de noche dices?
-E….si-Dijo ella
-Creo que el golpe ha sido demasiado fuerte… ¿seguro que estás bien?-

Ese extraño pajarraco negro le estaba empezando a sacar de sus casillas, que bicho más raro. Pero la curiosidad pudo con ella, y decidió quedarse un rato más en vez d irse.
Tras unas horas platicando y metiéndose cariñosamente el uno con el otro decidió que le caía bien ese extraño “pájaro negro”, no era falso como las águilas, y tenía un extraño y siniestro sentido del humor que le gustaba.
El águila miró al exterior de la cueva…el sol asomaba tímidamente en el horizonte.
-TENGO QUE IRME- gritó de repente- Si descubren que me he ido de noche…- le aterró pensarlo, burlas, castigo, vigilancia extra…eso no era una bandada…era una cárcel sin rejas.
-¿Irte? ¿Si descubren que? A ti se te va la olla, ni que fueras un diurna-
- Pero se supone que lo soy-
-¿?¿?¿?perdón?¿?¿?- torció el gesto, lo cierto es que ese extraño bicho era muy mono- ¿Cómo que se supone que eres diurna?¿sois todos así de raros en tu cueva?-pregunto el ave negra.
-¿En mi cueva?- respondió atónita el águila.-“¿Qué se habrá creído este?” pensó.
-Bueno en el hueco de un árbol me da igual…¿en serio que no te ha afectado el golpe?-
-Yo vivo en lo alto de la montaña bicho loco, ¿Dónde sino?-dijo el águila
-¿En la montaña?, pero si allí viven…-La frase se quedó en el aire.
-Si si si, bueno me tengo que ir, a la noche intentaré volver, de todos modos si te pasas por los acantilados te veré, aunque es probable que las demás se metan contigo, así que lo entenderé si no quieres venir.-
-¿Las demás? ¿Por qué se van a meter conmigo?- preguntó extrañado
- Bueno, ya sabes como son las águilas-
La cara de sorpresa del ave negra fue indescriptible, se quedó petrificado.
-Pero…- parecía escoger las palabras con cuidado- tu no eres…como ellas.-
“valla obviedad” pensó…definitivamente este bicho era muy raro.
-Ya se que no soy igual, pero…eso no cambia que lo sea- Cogió impulso y salió volando.
-Espera, eso era lo que quería decir, no eres una…-
Pero ella ya estaba muy lejos y no le escuchó.
Nunca se había quedado hasta tan tarde, y aunque iba deprisa se fijó en el bosque, en como despertaba…
De pronto vio una bandada de lo que parecían aves negras volando hacia el interior de una cueva, sus alas eran membranosas y raras…que extraño eran iguales que el pájaro que acababa de conocer.
“¿Por qué no las habré visto nunca?”Se preguntó a si misma

Por desgracia las águilas si que se habían dado cuenta de su ausencia, y es más, la habían seguido.
-¿Estas loca?, que haces volando por ahí a la noche y lo que es peor hablando con murciélagos, ¿cómo te atreves?-
-Murcie…que?- había oído alguna vez esa palabra… las demás águilas les odiaban, siempre decían que eran unas bestias horribles, y que querían acabar con las águilas.
-Yo no conozco ningún murciélago de esos, bueno…además no se como son.- dijo la pequeña águila en su defensa.
-De verdad que tienes la inteligencia de un pájaro bobo…- Pero la conversación se vio interrumpida por la aparición de una mancha negra en el aire, justo por la zona de los acantilados.
- ¿Pero se puede saber que hace ESO ahí?- gritó el “jefe” águila. La pequeña águila miró, era aquel extraño pájaro negro, tal y como pensaba, sus alas, al igual que las del grupo que había visto al volver a la montaña, eran membranosas y negras.
-¿Ves? No es un monstruo de esos, es con quien he estado hablando por la noche, se tropezó conmigo en una cueva.
-¿ Y le dijiste que viniera?, pero cómo se te ocurre decirle eso a un murciélago-
-¿Qué?- Se quedó en shock…no podía se un murciélago, ella siempre se los había imaginado horribles, asquerosos y con una mirada aterradora. Y él…era todo lo contrario a eso.

Finalmente el murciélago aterrizó frente a ellos.
-LARGATE- le grito el jefe, pero él le ignoro. Se quedó mirando al águila de manera extraña.
- Pero ¿Qué haces aquí?- Le pregunto el murciélago a la pequeña.
-¿Cómo que…que hago aquí? Vivo aquí-contestó
-Pero eso no puede ser… ¿Tú te has mirado bien?- Eso le dolió profundamente, sabía que no era la mejor…pero ¿tanto como para decirle eso?- Míralas!!! No eres como ellas- gritó casi desconsolado.

Y que sorpresa se llevó el águila cuando miró sus alas y vio que eran de murciélago.
Ahora lo entendía todo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y porque las aguilas nunca le dijeron que era un murcielago? ¿Porque le dejaron vivir con ellas?

Es extraña... es muy... morani :P

rha dijo...

las aguilas son orgullosas solo se miran a si mismas :P

Guri dijo...

esto al blog de cuentos >.<
nee nee daisuki :3
me gusta mucho... es genial.. ^^yo creia que era un buho :D

Yuki dijo...

es geniaaaal >.<

la verdad es que mola mucho, ya me olia yo que no era un aguila xD