jueves, 11 de septiembre de 2008

Recuerdo




Un día me pediste que le cogiera “prestado” un anillo a mamá para poder encargarle uno a su medida y darle un regalo sorpresa. Yo(que hasta más tarde no descubrí todo el significado que ese acto tenía) obedecí y sustraje sutilmente de su joyero un anillo que sabía que no echaría en falta(lo que me extraña porque se trataba de una esclava de plata preciosa y que por desgracia, y porque las manos de mi madre son la mitad que las mías, no puedo usar).

Te lo llevé y me dijiste que en unas semanas vería el nuevo anillo. Lo que no sabías era que tú no lo verías.

El regalo consistía en un anillo de platino, liso y sencillo, que en su interior tenía una inscripción.
En realidad eran dos anillos, uno para mamá y otro para ti.

Si te hubieras ido sólo 5 días más tarde jamás hubiera descubierto que tú fueras tan “romántico”(a tu modo). Pero puesto que no te fuiste 5 días mas tarde el anillo que ahora debiera estar en tu dedo anular está (después de ajustarlo) en mi dedo índice por decisión mía y de mamá.

De no leer la inscripción mamá no me habría contado nada. “El grabado es la contestación a una carta”. Pero yo y mi curiosidad de niña de 14 años no quedaron saciadas.

Aun así no rebusque en ningún lado la famosa carta, no me gusta hurgar entre las cosas de mamá (en primer lugar porque lo notaria). Por suerte (Y por su mala letra) mamá te escribió la carta a ordenador y con el titulo de “cosas que nunca te diré” descubrí el archivo mientras buscaba unos esquemas de literatura que por cierto, todavía no he encontrado.

No pude leer la carta entera, en parte porque no me gusta(ba) invadir así la privacidad, en parte porque la pantalla se veía borrosa.

Te decía las cosas tiernas que se esperan de dos enamorados, en vuestro caso de dos enamorados un poco atípicos: incapaces de vivir bajo el mismo techo pero dependientes el uno del otro.

Finalmente te decía (como buena agnóstica prudente) que aunque sabía que tú(ateo convencido aunque bautizado) no creías en este tipo de cosas, ella pensaba que las personas que quieres y que te quieren te esperan al otro lado( o lo que sea que haya después de morir).
De este modo, y sabiendo que no tenía mucho tiempo para escribirte la carta, te preguntó si la esperarías.

Ahí pude comprender, y me quedé, al igual que ahora, contemplando la inscripción de tu (mi) anillo.

“ALLI ESTARE”

Se te añora.

3 comentarios:

Guri dijo...

nada que añadir.

te quiero ;)

rha dijo...

Gracias yo a ti tb te kiero guu

Yuki dijo...

solo puedo suspirar, besos ra ^_^