miércoles, 5 de noviembre de 2008

No me dejaré quemar




Respiro despacio; inhalando bocanadas de ese humo que me ayuda a olvidar( o al menos a dar menos importancia a las cosas); expiro fumaradas que me recuerdan a las chimeneas de las fábricas industriales.




Abro la ventana y esta vez inspiro (en vez de humo) el aire frío de esta ciudad que cada vez encuentro más familiar, ciertamente calma el calor. Ahora (al exhalar) en vez de productos industriales, de mi boca parece salir un espectro de niebla.




Miro hacia la calle, la farola (que sigue estropeada) se enciende y apaga intermitentemente, molestando notablemente a mis cansados ojos.




Dejo que el calor de la habitación (y el mío) salgan por la ventana.




Necesitaba enfriarme…y es que, últimamente me encuentro demasiado cerca del fuego. Pero no le dejaré ganar(me).







No dejaré pasar al fuego



No dejaré que me queme



No arderé




No lo voy a permitir…no me lo puedo permitir





Apagaré el fuego con espectros de niebla, ahogaré su calor a base de duchas de agua fría.
Y si hace falta renunciaré a la calidez de las sábanas y de la almohada para poder vencerle.





Esto es la guerra.





Y no pienso perder(al menos por ahora pienso eso)






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Quizás tendría que dormir

1 comentario:

Guri dijo...

pequeña niña estúpida, recuerdas acaso qué sentido le diste a esta guerra?
porqué decidiste que eres ignífuga?

existen tipos de calor, y hielo que quema, más incluso que el propio fuego.

Yo me quedo con mi querido atatakai.
Tú, haz lo que quieras, pero no pongas guerras por excusas.