Me siento imbécil, pues sufro tu ausencia y eso que la pedí a gritos y la aclamé a su llegada.
Entonces…porque.
Sé que nunca me vas a pedir, otra vez, que vuelva, y menos ahora que sabes mi respuesta.
Entonces porque sigo atada con unas putas cadenas que acaban en ti.
Maldita…agradezco que no sepas que en el fondo…soy tu marioneta.
Agradezco que seas un poco más idiota que yo y que me creyeses.
Odio el recuerdo de tu aroma, odio cuando te sonrojabas y me soltabas la mano porque había demasiada gente…
podría enumerar tantas cosas que odio y que no soporto de ti.
Las veces que jugaste sin explicarme las reglas…
¿Qué me lo merecía? : Seguramente sí...pero yo al menos puse todas las cartas en la mesa.
Y aun así sigo acudiendo a ti como un puñetero perro sin amo y sin lugar en el que caerse muerto.
Y lo peor de todo es que septiembre está cada vez más cerca, y yo cada vez estoy menos segura de poder seguir comportándome como si fuese fuerte.